Seguimos con nuestras cálidas caricias. Dejé que me tocara. Pero él no era tan atrevido, esa era la verdad. Hablaba mucho, pero hacía poco. Confieso que esperaba más. ¿Y si perder su virginidad con él fuera frustrante? Incluso Tom hizo más que él. Cadu solo sabía pasar su mano y lamerla aquí y allá. Era el chupetón que dejaría una marca en mí. Joder, ¿tendría que decirle que me quitara las bragas y me hiciera el trabajo?
- ¿Dónde está Rodrigo? – preguntó mirando a su alrededor.
Estaba aturdido.