Me di una ducha larga, sin prisas. El hecho de que Otto estuviera ahí me hizo sentir muy segura. Ahora no tenía prisa por pensar en lo que haría. Sabía que se quedaría todo el tiempo que lo necesitara. Y había una cierta paz y tranquilidad que solo sentía con él. Otto era lo que me quedaba de “casa”.
Elegí un vestido largo, ligero y fluido. Era floreado y dos cuerdas finas y pequeñas atadas alrededor de los hombros. Mi preferencia siempre fueron los tacones, pero tal vez Edu había pensado en al