Nicolás y yo no hablamos el domingo. Me dio un poco de vergüenza llamar y no sé qué le impidió hacerlo. Esperé hasta pasada la medianoche y el teléfono no sonó.
Todavía me sentía culpable por romper el pacto con mis amigos y quedarme con Nicolás. Y aunque había disfrutado mucho estar con él, había tantas dudas de cómo sería de ahora en adelante. Me encantaba hablar con él, cómo me trataba, cómo nos complementábamos... Y si empezábamos a involucrarnos, que ya estaba pasando, ya no sería lo mismo