Mundo ficciónIniciar sesiónI
Verano, 2015.
—Quiero que seas mi esposa y mi hija, según convenga. Olvidémonos del despacho, viajemos por el mundo. Seamos solo nosotros dos, y…
—No puedo, Eduardo. Lo siento.
—Pero dijiste que estabas enamorada de mí.
—No de esa manera. Y aunque así fuera, lo que me pides es enfermo.
—¿Según quién?







