Killiam
Tras todo un día viajando a caballo, me detengo en una manada pequeña y uso mi anillo real para cargar los gastos a mi cuenta de alfa.
Los trabajadores de aquella posada sencilla me observan estupefactos e incrédulos de que un rey esté solicitando sus servicios, y se apresuran a atenderme.
Ya la mañana está avanzada y no he comido nada desde ayer temprano, que fue cuando salí de Luna Carmesí.
Estoy famélico y muy cansado.
—Rey alfa, disculpe la sencillez de la habitación. Es la mejor qu