Killiam
El bar privado me refugia con su oscuridad gélida, pero comprensiva.
Su soledad no me juzga ni me bombardea con preguntas a las que no tengo una respuesta. Simplemente me brinda su espacio para que yo pueda procesar todo lo ocurrido en plena paz.
Aunque esta paz sea abrumadora.
—No lo entiendo... —balbuceo, ido—. ¿En qué momento perdí el control de mi vida, de la manada...?
—Rey alfa...
Quiero maldecir cuando escucho mi título en una voz entrecortada. ¿Por qué vienen a molestarme?
¿No