Llegamos a la sala donde se celebraba la recaudación… está llena de gente de distintas edades, nos llevan a nuestra mesa, tomamos todos nuestros asientos…. Por suerte la mesa de Maximiliano y Amanda estaba alejada de la nuestra. Los platos fueron servidos y los comentarios por la exquisita comida no se hicieron esperar.
Mi hermano y mi cuñada se perdieron una deliciosa cena, pero conociendo a Cata y en su estado hubiera devuelto todo.
Es muy probable, pero primero hubiera tenido que ocurrir un