77. La verdad no contada
A veces, las mentiras más peligrosas son las que se cuentan con voz temblorosa y manos que tiembla de culpa.
Visita inesperada
La tarde había caído con un gris plomizo que cubría toda la ciudad. La casa de Ángela, siempre ordenada y silenciosa parecía contener una calma que no le pertenecía. Ella estaba en la cocina, removiendo lentamente el café que acababa de preparar, cuando un golpeteo seco y firme resonó en la puerta principal. No era un golpe casual… era uno de esos golpes que se daban co