42. El regreso de las máscaras
Hay miradas que encienden fuegos que nunca deberían reavivarse.
La invitación inesperada
La tarde caía sobre Roma cuando Martina entró al pequeño departamento con una sonrisa traviesa y un sobre en la mano. Valentina estaba revisando papeles en la mesa, absorta en anotar posibles fuentes para su naciente agencia.
-- Cierra ese cuaderno, Vale. Esta noche tienes otros planes -- anunció su prima, agitando el sobre como si fuera un trofeo.
Valentina levantó la vista, desconfiada.
-- ¿Qué es eso?
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