20. El eco de las mentiras
Hay besos que curan y miradas que hieren; lo difícil es saber cuál de las dos estás recibiendo.
Milán respiraba distinto de noche. Las farolas encendidas pintaban las calles con un brillo dorado, los escaparates de las tiendas de moda reflejaban sueños imposibles, y el murmullo de pasos apresurados se mezclaba con las risas de turistas y el aroma de café recién hecho que escapaba de las cafeterías aún abiertas. Para Martina, cada detalle parecía más vibrante de lo normal, como si la ciudad mism