Zeynep se quedó en la cama, confundida y herida por la repentina partida de Kerem después de su apasionado encuentro. Lágrimas de frustración y dolor rodaron por sus mejillas mientras se cubría con las sábanas, sintiéndose usada y desechada.
Se llamaba tonta una y otra vez ¿Acaso no aprendía de sus errores? Kerem debía de sentirse satisfecho.
Se levantó con piernas temblorosas y se vistió, tratando de recomponer su dignidad hecha jirones. No dejaría que Kerem viera cuánto la había afectado. Ten