Él la observó en silencio, tratando de descifrar las emociones que se arremolinaban en sus ojos. ¿Preocupación? ¿Alivio? ¿Algo más?
—No pasa nada, lo de hoy fue un evento sucede recurrentemente en nuestra tribu.
Zeynep asintió, evitando su mirada. Su corazón latía desbocado, confundido por los sentimientos que la embargaban. ¿Era posible que, a pesar de todo, estuviera empezando a sentir algo por el hombre que consideraba su carcelero?
No, se dijo, apartando esos pensamientos peligrosos. No pod