Mientras tanto, en la casa de los Ozturk, Mehmet llegó agitado y furioso después de su encuentro con el pueblo rebelde. Neylan lo recibió, preocupada al ver su estado.
—¿Qué ha sucedido, hijo mío? ¿Por qué estás tan alterado?
Mehmet la fulminó con la mirada, su orgullo estaba herido. No podía admitir que había sido derrotado.
—¡Ese maldito traidor de Kerem me tendió una trampa! —escupió con ira— incitó a los hombres del pueblo a atacarme mientras llevaba a ese cobarde a la prisión.
Neylan frun