Después de la pelea con Mehmet, Kerem se negaba a recibir atención médica, deseoso de seguir luchando contra los partidarios de su hermano que aún quedaban en Diyat.
— ¡No pienso quedarme aquí mientras esos fanáticos siembran más caos! —dijo con terquedad mientras Zeynep insistía en que lo revisara un médico.
— Pero Kerem, necesitas que te revise un médico—ella señaló su rostro amoratado y las manchas de sangre seca que lo cubrían— ¡Podrías tener heridas graves que empeoren si no las atiendes!