Después de tomar otro vuelo, el avión descendió suavemente sobre la pista del Aeropuerto Internacional de Miami, las alas vibraron levemente al tocar tierra. Zeynep observó a través de la ventanilla cómo las luces de la ciudad brillaban como un millón de luciérnagas en la oscuridad de la noche.
A su lado, Ayse estaba prácticamente pegada al cristal, con los ojos muy abiertos mientras contemplaba los edificios iluminados, las luces de los autos serpenteaban en las autopistas, y las enormes panta