En las afueras de Diyat, Kerem se preparaba para la inminente batalla que se avecinaba. Había reunido a un ejército de hombres leales, decididos a derrocar a Mehmet y restaurar el orden.
—¡En marcha! —ordenó Kerem con voz potente— ¡Esta noche pondremos fin al reinado de terror de mi hermano!
Un clamor ensordecedor de vítores y gritos de guerra resonó entre los hombres que conformaban su recién formado ejército rebelde, listos para la inminente batalla.
— ¡Por la libertad de nuestro pueblo! —ex