Las colinas ondulantes y los valles secos se extendían ante Zeynep y Ayse mientras corrían sin descanso, alejándose de los territorios del clan Ozturk, el sol del atardecer parecía cobijarlas bajo su regazo.
—¿A dónde vamos, Ayse? —jadeó Zeynep, sujetando su vientre mientras trataba de seguir el ritmo.
—Hacia Mardin —respondió Ayse sin detenerse— es la ciudad más cercana que conozco, la rodearemos y desde ahí, podremos encontrar una ruta segura para cruzar la frontera hacia el oeste.
Zeynep dud