Los primeros rayos del sol de la mañana apenas tocaban la superficie del cristal de la ventana cuando Elyn terminó de arreglar su uniforme de enfermera. Hoy tenía clases temprano, a las ocho de la mañana. Antes de salir de la habitación de hospital, se acercó a la cama donde Dave yacía de nuevo rígido, cumpliendo con su papel rutinario de hombre en coma.
Elyn se inclinó un poco, acomodando la manta de Dave, que en realidad ya estaba perfectamente estirada.
—Señor, ya me voy a la universidad —su