Los destellos de luz provenientes de la pantalla del televisor en la sala principal de la mansión del clan Moreno reflejaban los gráficos bursátiles que seguían desplomándose hacia la zona roja.
La noticia sobre el escándalo amoroso del director ejecutivo y la farsa de su supuesta invalidez se había convertido en una auténtica bola de nieve fuera de control, destruyendo en cuestión de horas la reputación corporativa que había tardado décadas en construirse.
Sin embargo, Dave Moreno no salió de