El ambiente en el gran comedor de la mansión Moreno esa tarde era sumamente tenso, en marcado contraste con el apetito de Elyn, yang se encontraba en su punto máximo. Sobre la mesa redonda de mármol se servía un gran tazón de sopa de costilla de res, pollo asado a la manteca y un plato colmado de arroz caliente. Elyn comía con avidez, llevándose un bocado tras otro a la boca sin preocuparse por la estricta etiqueta de la alta sociedad que solía reinar en esa casa. Su cuerpo necesitaba con urgen