Los truenos comenzaron a resonar en el cielo de la capital, cada vez más oscuro, trayendo consigo un frío penetrante que atravesaba incluso los sólidos muros de la mansión del clan Moreno.
En la silenciosa habitación VIP, Dave Moreno permanecía inmóvil junto al gran ventanal. Sus ojos, tan afilados como los de un águila, observaban con frialdad la pantalla del teléfono inteligente de Elyn, donde seguía apareciendo un cuadro de diálogo rojo: una contraseña de cifrado que protegía todos los secre