—No fui yo sola. —Estaba entre la espada y la pared, pero vislumbró una salida, justo en el instante en que la fuerza de Talía amenazaba con romperle los huesos.
—¿Qué quieres decir?
—Estuve con Matilde —expuso Mili. Pareció surtir efecto, porque Talía abría los ojos con sorpresa y, de alguna manera, la presencia inesperada de un tercero la distrajo.
—¿Matilde?
—Sí. Ella me contó que te había visto en el centro comercial, muy abatida. Me llamó al teléfono, nos encontramos y decidimos segui