Luego de recoger mi equipaje, me despido de mi padre.
—Por favor cuídate, papá.
—Por supuesto que lo haré hija. No pienso perderme tu boda. —dice sonriendo.
—Le pediré al Sr Ferrer que se ocupe de tu boleto y el de mi madrina.
—¿También tendré que viajar con ella? —gruñe.
—¡Padre! Te pido que trates de no hacer enojar a mi madrina. Demasiado hace con cuidar de ti. ¿Vale?
—No la necesito, puedo valerme solo. —espeta.
—¡No lo dudo! Pero necesitas que alguien esté pendiente de tus medic