Emilio queda estupefacto al mirar lo hermosa que se ve, su amada esposa esa noche.
Rebecca, en cambio no puede creer lo que ven sus ojos.
—¡Oh por Dios! —Se lleva las manos a la boca— Te operaste. —sus ojos se vuelven cristalinos.
—Sí, así es. —contesta, sonriendo.
Ella termina de bajar las escaleras, ambos se abrazan y se unen en un beso tierno que poco a poco se vuelve, intenso y apasionado.
Van hasta el comedor, brindan, sonríen y comparten aquel momento perfecto. Rebecca y Emilio se