—¿Le suena el nombre de Enzo Ferrer? —amplia su sonrisa y un gesto malévolo responde todas sus dudas e incertidumbre.
Indignada por aquella terrible verdad, Yolanda está decidida a enfrentar de una vez por todas a Enzo Ferrer.
El abogado quien acaba de terminar su conversación con su nuevo defendido, se dirige hasta el estacionamiento donde aún permanece la mujer, algo perturbada por lo que puede sucederle a su hijo.
—¿A dónde se dirige, Yolanda? Si desea puedo llevarla.
—No se preocupe