La mañana siguiente, todo está preparado para el regreso a Alicante. Mientras Emilio se ocupa de entregar el coche que había rentado, Yolanda le cuenta a Rebecca lo que está sucediendo con su hijo.
—No podré ir a Alicante por ahora. Fabricio está detenido.
—Pero no puedes hacer nada madrina, no tiene sentido que te quedes acá sola. —replica, para Rebecca, Fabricio siempre fue un joven malo que nunca valoró a su madre.
—No Rebecca, lo que no puedo hacer es irme y dejar solo aquí a mi hijo.