—Buenas tardes, Sr Emilio —saluda Nacho a su jefe y a Rebecca.—Lamento mucho lo de su padre.
—Gracias, Nacho. —responde con tristeza, mientras este toma el equipaje de ella y la niña para llevarlo hasta sus habitaciones respectivas.
Rebecca se siente un poco descompensada por el trajín de esos tres días que parecían interminables para ella.
—Sr Emilio, bienvenido —Mercedes se acerca con amabilidad a su jefe— La mesa será servida en unos minutos.
—Gracias, Mercedes. Por favor pídele a So