—No creo que esto sea justo para ti, Carmina. —digo, mientras coloco la copa sobre la mesa de centro, —Mereces a alguien que te quiera.
—No todo puede ser blanco y negro, Emilio; existen también otras tonalidades grises. —Me rodea con sus brazos y puedo sentir su cuerpo ceñirse al mío — No te estoy pidiendo ser tu amante o que dejes a tu esposa, solo quiero estar contigo esta noche.
No puedo negar que Carmina es realmente hermosa, que siempre hubo entre ella y yo, algo de atracción. Aunque