—Estuviste maravilloso anoche. Veo que no me equivoque en lo que pensaba, eres ardiente y estás muy bien dotado —dice llevando su mano hacia la zona intima de Emilio, quien por reflejo se cubre con ambas manos.
—¿Pasó algo entre nosotros? —pregunta visiblemente aturdido.
—Vamos, que no me dirás que no recuerdas lo bien que la hemos pasado. —sonríe y lo mira de forma perversa.
—La verdad no. No recuerdo absolutamente nada —Se lleva las manos a la cabeza.
—¿Quieres que te lo cuente con lujo