Despierto con el sonido de mi móvil, lo tomo aún sin abrir del todo los ojos, froto con una mano mi rostro y veo la pantalla titilante del celular.
—Es el Sr Ferrer —Me incorporo rápidamente para atender su llamada.
—Buen día, Rebecca. Pensé que me hablarías al llegar. —espeta.
—Quise hacerlo, señor. Pero llegué un poco cansada del viaje, disculpe.
—¿Paso por ti en media hora?
—Bien Sr Ferrer, pero quería ir primero a ver a mi padre. ¿Podemos dejarlo para después de mediodía?
—Está bien