El coche se detuvo frente al edificio donde llevaba varios meses viviendo. Una especie de alegría, pero a la vez melancolía me invade en ese instante.
Subo las escaleras directamente hacia mi apartamento. No imagino la sorpresa que se llevará mi madrina y sobre todo mi pequeña Sofi.
Tenía un par de meses sin verla, el mismo tiempo que llevaba trabajando en las empresas Ferrer. Con suerte conseguí comprar en el aeropuerto, algunos detalles para obsequiarle a ambas.
Abro la puerta sigilosame