[Narrado por Casey]
Acepté la "orden" de ir a la piscina, no por un descanso, sino por la desesperada necesidad de escapar de la atmósfera sofocante que Spencer había creado. Su táctica de "proximidad sin contacto" era una tortura psicológica. Cada roce era una pregunta sin respuesta, y cada mirada una mentira.
El gimnasio del penthouse era una maravilla tecnológica. La piscina, una extensión infinita de azul cristalino con vistas a la ciudad. Me puse un traje de baño simple y me lancé al agua.