La semana continuó en el habitual caos de Aether Corp. Después del intenso fin de semana, Spencer había vuelto a ser el CEO gélido e intocable, y yo su eficiente y silenciosa asistente. El beso vendado de Rogue permanecía como un recuerdo dulce y peligroso, equilibrando el fuego posesivo de Spencer.
El miércoles fue particularmente brutal. Spencer tenía una agenda que mataría a un hombre normal: reuniones, llamadas transcontinentales y una sesión de estrategia que duró hasta pasadas las 20:00.