Apenas colgué, el alcohol se convirtió en una mezcla de miedo y una anticipación ardiente. Me había expuesto por completo, no solo en mi vulnerabilidad, sino en mi deseo más crudo.
Chloe me miró, confundida. —¿Con quién hablabas? ¿Con tu banquero? Parecías estar haciendo un trato muy serio.
—El trato está hecho —murmuré, mi mirada fija en la calle, esperando la llegada de la bestia que había invocado.
No pasó mucho tiempo. Un sedán oscuro, diferente al de Aether Corp pero con el mismo aire de s