La aguda luz del sol de Sevilla se filtraba por las rendijas de las cortinas, cortando la oscuridad del dormitorio principal de Armonía del Sol con impertinentes franjas doradas. Sofía parpadeó, sintiendo un peso extraño que presionaba su manta. Su cerebro aún estaba nublado, con los restos de un sueño sobre diseños de logotipos extrañamente curvados dando vueltas en su cabeza. De pronto, un aroma punzante golpeó su conciencia: no era el aroma a lavanda de su suavizante, sino una mezcla de sudo