—Te sonrojaste ¿por qué? –quiso saber y empezó a ejercitar sus brazos a un metro de distancia.
—N—no hice eso –lo ignoré y se rió divertido —¡No me mires así! –espeté al ver su mirada burlona. —¿No tienes una vampira que te espere así no me molestas? –quise saber divertida pero, él se puso de pie con la pesa y se fue.
Soprendida, lo seguí hasta el jardín del gimancio. Habían algunas personas haciendo yoga. Se sentó apartado, observando el cielo.
—Lo lamento ¿dije algo malo? –quise saber y negó.