Liam da un paso más y se acerca peligrosamente a Mateo, quien lo ve con las ganas de querer partirle la cara.
Con una sonrisa de suficiencia, Liam recurre al lenguaje que los tres pueden comprender.
—El contrato de la señorita Marconi estipula una cláusula de disponibilidad absoluta en caso de emergencias médicas o de seguridad que involucren a mi hija —replica Liam, escupiendo las palabras con una frialdad cortante—. No tengo que justificar mis acciones ante ti, Silva. Y te sugiero que te apar