Volvió a sentir como golpeaban la puerta, aunque ni le importaba, estaba muy ocupada para atender. Se miro al espejo, veía su peinado el cual Alice recién había hecho, algo desarmado, veía su maquillaje algo corrido e incluso el colorete ya no surtía efecto, estaba completamente pálida.
¡Emily sal del baño ahora! –escucho la voz impaciente de su rubia amiga quien no dejo jamás de golpear la puerta, al contrario, los golpes se hacían más fuertes—
¡Mira cómo me apuro Michelle! –le respondió en