Después de ir a comer, ya se hacía bastante tarde, era invierno por lo que oscurecía algo más temprano. El frio se sentía, ambos iban ya abrigados con chaquetas al igual que el pequeño, realmente le envidiaban, de niño no se siente frio puesto que tienes tanta energía que al moverte te mantienes caliente.
Llevaban un buen rato caminando, Armand corriendo y saltando como cualquier niño, subiéndose a cada cosa que podía, desde escalones hasta rocas que se encontraban por allí. Ella lo veía fascin