A pesar de hacer frio, el ambiente era muy cálido, los globos y demás abundaban dentro de esa mansión, esa que hace demasiado no tenía vida, esa que hace mucho no veía dentro de sí a un niño, esa, la mansión más grande que algunos de ellos se pudieran imaginar, más lujosa y hermosa que la de muchos de ellos, esa era la casa/mansión de Frank Maxwell, y el motivo de tan alegre espectáculo era muy simple.
¡Feliz cumpleaños Armand! –se escuchó que todos decían al mismo tiempo cuando el pequeño mira