También el pequeño pelirrojo quien permanecía callado sintió el sentimiento de vacío que su madre tenía, compartía el mismo sentimiento cuando recordaba que a él también lo habían abandonado. El también algún día sabría de su familia, para bien o para mal, y esperaba vivir una situación similar a la de la rubia cuando este se enterara que su familia no lo quería, que era tan solo un estorbo para ellos y que por ello le abandonaron.
Sus ojitos negros se volvieron cálidos al ver como el azabache