—Es muy importante esta reunión, mujercita, por favor ya no hagas más berrinches, me tienes sudando la gota gorda, ¿cómo es que no quieres estar si no es en brazos de papá? ¿Vas a ayudar a papá, ¿verdad?
Ignacio se asomó y preguntó a Liana si el cliente había llegado, está estaba al teléfono por lo que Ignacio al notarlo, decidió esperar su respuesta. aunque fue evidente, no lo vio.
—No pudo venir, pero envió a su hija, había olvidado mencionarlo, señor O’kelly.
—¡Una mujer! —miró a Salomé quie