Cuarenta y ocho

—Oye, oye, espera, tengo pruebas —se le puso delante con su móvil y en él una foto en familia—. También mi identificación, mira, sus apellidos y además tengo 24 por si las dudas, ¿puedo obtener tu número ahora hermosa? Sé que estás soltera.

—Olvídate, no salgo con menores, búscate una de tu edad y a tu nivel.

Fermina se subió a su auto y él se puso delante del mismo.

—Quítate, no seas inmaduro, muchacho —insistió, pero él se negó.

Fermina bajó del auto y se acercó.

—¿Acaso estás sordo? Dije que
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