46. Relación por conveniencia
Lo miró sin podérselo creer, pero los ojos enojados de él, le indicaron que no estaba bromeando.
— No soy una puta, si quieres follarte a alguien, puedes hacerlo con cualquiera de las que se te regalan todos los días— Emma también comenzó a enojarse, sin medir que estaba recogiendo lo que sembró.
— Resulta que no me quiero follar a nadie más, que me sigue gustando cómo se siente tu coño, así que, si ya te has estado sacrificando hasta ahora conmigo, creo que lo puedes hacer un poco más— Steve c