45. Mentiras que hieren
Emma palideció al abrir la puerta y ver la cara oscura de Steve.
Sus ojos estaban mortalmente serios y ni siquiera le habló, pasando directamente al pequeño departamento y dando una mirada alrededor.
— Te doy 15 minutos para que recojas tus cosas y nos vamos de vuelta a casa.
— Haré como que esto nunca sucedió, así que empaca, que nos espera Héctor abajo en el auto - le dijo mirándola de manera peligrosa, en cuanto Emma cerró la puerta.
— No… no me iré contigo – Emma estaba nerviosa y temblor