26. Veremos, quién gana al final
— No…no tengo el derecho… es solo la verdad – esquivaba su mirada nerviosa.
— Estás celosa, Emma – Steve aseguró divertido, mirando sus mejillas rojas
— Tienes todo el derecho a celar a tu hombre, porque eso es lo que soy si me aceptas. Soy todo tuyo, cariño, solo necesito un sí.
La voz magnética y seductora de Steve se vertió en su oído, haciéndola derretirse, al estar rodeada de toda su costosa esencia masculina y ese aliento caliente que la derretía por dentro.
— No me interesa ninguna otra