52. He venido a recuperarte
Cecilia se había ido de la hacienda; fue lo que le dijo Leandro poco antes de finalizar aquella llamada. Salomé también estaba bien, aunque inquieta, no paraba de preguntar por Galilea y llorarla. Eso le destrozó el corazón, así que supo que había tomado una razonable decisión al mantenerla alejada del monstruo de su madre; no quería que su supervivencia la dañara, no estaba lista para asumir una noticia como esa.
Se dejó caer sobre el mullido sofá y enterró el rostro en sus manos, exhausto de