Estefanía se despertó pensando en su jefe, luego de dormirse pensando en él también. ¿Qué habría pasado para que regresara? Mientras imaginaba todas las posibilidades, el agua caliente que vertía en la taza se le rebalsó y le salpicó encima. Tuvo que ir a cambiarse.
Se preparaba un sándwich cuando un mensaje le llegó. Era de un número desconocido, pero dejaba entrever perfectamente de quién se trataba.
«¿Qué has estado comiendo? Estás hecha una morsa».
¿Acaso Alex la había visto? ¿Dónde?