La respuesta al mensaje de Sheily llegó luego de una hora.
«Mañana, 10:00 am. Te envío la dirección».
Eso era demasiado pronto, ella había creído que se reunirían el fin de semana. Imaginarlo deseando estar con ella con tanta premura fue un bálsamo para su ánimo convulsionado.
Buscó la dirección. Era una casa de veraneo cerca del mar. En esta época de frío, el barrio en el que se situaba debía estar casi vacío, ningún vecino cerca, ningún testigo, nadie que oyera sus gritos o pudiera socorrerla