Sentada en la sala de su casa, Ángela se mantenía atenta a cada gesto de Zack. Él la miraba como si tuviera el control de la situación.
—¿Cuánto te paga Williams por espiarnos? No pierdas el tiempo en negarlo, no me subestimes. Desde este momento estás despedida a menos que lleguemos a un acuerdo. Puedes quedarte sin todo lo que estás ganando o ganar algo extra si me das la información que quiero.
Ángela exhaló, sin inmutarse. Para dedicarse a lo suyo se necesitaban agallas y ella tenía de so